La torre de Hércules, el faro que me guía

13/05/2025

Hace más de un año que tomé esta fotografía. ¿Quién me iba a decir que mi vida cambiaría tanto?

Hace un año estaba perdida, sin saber qué hacer ni a dónde ir. Ahora, en cierta medida, sigo estándolo, como es natural a mi edad, pero es diferente, porque creo que el nuevo camino que he tomado es el adecuado.

Aquel día caminaba por el paseo marítimo, preguntándome qué era lo que realmente quería hacer con mi vida.

"¿Y si me voy?" pensé. Pero rápidamente esa idea se desvaneció. ¿A dónde iba yo, lejos de mis abuelas, de mi sobrino, de todo lo que siempre ha sido mi hogar?

Quería quedarme, pero una parte de mí también quería irse. Creo que tenía miedo.

Continué mi recorrido y comencé a observar parejas bajando a la playa, familias con niños, gente saliendo del trabajo, grupos de amigos corriendo hacía el agua. Y yo estaba ahí, mirándolos, pensando en mi futuro.

Me angustiaba la idea de no alcanzar mis metas, de no encontrar un trabajo, de no dar con la persona con quien compartir mi vida y formar la familia que tanto deseaba.

Ahora escribo esto desde otra perspectiva. Ya no me angustia el no cumplir mis metas profesionales y personales, porque pienso que la vida, poco a poco, me va regalando momentos mejores de los que podría imaginar.

No sé si podría decir que he madurado, pero desde aquí quiero decirle a la Paula de hace un año, perdida y sufriendo, que de todo se sale, que tenga menos miedo.

Y aunque no siempre sepamos qué nos depara el futuro, me doy cuenta de que las respuestas a veces llegan cuando menos las esperamos.

A veces, los momentos en los que no sabes qué hacer son los mejores para conocerte más, hacer introspección y comenzar a cambiar aquellas cosas que no te gustan.

Deja de tener tanto miedo a la vida y comienza a crecer.

¿Quizás no es tan mala idea marcharse?

Paula V

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